La fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo, cuya fiesta hoy celebramos, recuerda -según los evangelios apócrifos- el día en que María, aún niña, fue al Templo de Jerusalén y se consagró a Dios. La Iglesia, con esta fiesta, quiere destacar el don total de sí misma que, en la escucha - "Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la guardan"-, preparó a la joven de Nazaret para convertirse en "templo del Hijo".
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